Los Padres y Madres de la Nueva Tierra

Planeta Tierra
Los humanos estamos heredando la Tierra; no sólo la tierra física, sino también sus reinos cercanos, dévicos y cristalinos, la superficie de la Tierra, pero también su interior. Pero sustentarla no significa cambiarla, sino honrarla. Gaia nos explica nuestro nuevo rol en el planeta.
Pilar Acevedo
Gaia
15 abril 2015

Mis amadas hijas, mis muy amados hijos. Pronto dejaré de decir hijos, pronto dejarán de ser los hijos de la Tierra.

Yo soy Gaia.  Gaia a quien ustedes conocen como el espíritu de la Tierra; la gran Madre, su hogar. 

Pero lo que no se dice y lo digo yo, es que yo, más que su madre, soy su compañera. ¿Creen que ustedes son los únicos en el camino de la ascensión? Yo soy quien contiene las energías de este bello planeta, sí, pero yo he aprendido, he emprendido mi propio camino, con la Tierra, en la Tierra, gracias a la Tierra, lo he hecho con ustedes y a veces, a pesar de ustedes.

Yo soy Gaia, la que cuida los mares y los cielos, la que ama a sus criaturas, la que da vida, sustento, amor a todos los seres que la habitan. Pero a partir de muy pronto, ustedes los hijos de la Tierra, serán también los padres de la Tierra y las madres de la Tierra.

Las energías de este planeta no estarán más sujetadas y contenidas por Gaia, sino por ustedes, mis amados. Serán los seres humanos, los dioses encarnados, los que cambiarán a la Tierra y le darán sustento. 

Muy pronto, ya no sólo recibirán sustento de la Tierra. Respiren. ¿Están dispuestos hacer eso también? ¿Están listos para ser los padres y las madres de la Tierra? ¿Los cuidadores de sus bosques y sus aguas, de sus tierras, sus desiertos, de sus cielos y de sus seres vivos?  

Y por favor no entiendan esto en términos ecologistas, nada más falso que eso. Ser los sustentos de la Tierra es ser estos maestros que brindan su cuerpo para canalizar esas energías que la Tierra necesita para seguir existiendo.

Son los seres soberanos que sin ser más de la Tierra, sustentan la Tierra, viven la Tierra y gozan en la Tierra. No más la Tierra tendrá un alma, un espíritu; tendrá miles y millones de espíritus sujetando su nueva realidad.

¿Que la tierra es una escuela? No lo sé. Podría ser entendida como una escuela. 

La tierra es una experiencia, es LA EXPERIENCIA. Y hoy tengo frente a mí a un grupo de mis muy amados hijos, listos para empezar a ser padres y madres en sus vidas, en la Tierra y para la Tierra. 

¡Cuánto honro su deseo y su amor! Pero esto a lo que aspiran, esto que saben intuitivamente que son; los dueños de todos los reinos de la Tierra…  -y voy a hacer una pausa para aclarar esto-, no sólo de la Tierra física, sino también de sus reinos cercanos, de sus reinos dévicos, de sus reinos cristalinos, de la superficie de la Tierra y del interior de la Tierra; los maestros magnéticos del planeta.  

La Tierra es mucho más de lo que se ve a simple vista. Así que ahora, en este momento, los invito a contemplar el potencial que ustedes mismos me plantean para transformar todo lo que aquí se ha dicho en una experiencia real y encarnada, en ser los canales que sustentan la Tierra y su experiencia, haciendo realidad sus más locos deseos, porque así lo eligen, porque ustedes lo comandan y así es.

Hoy porque ustedes son quien son, pueden levantar su voz y decir “porque yo lo digo” y así es. ¿Pueden decir eso? ¿Pueden decir “así es porque yo lo digo”? Eso significa ser los padres y madres del planeta. 

Sustentar a la Tierra no necesariamente es cambiarla. Cualquiera pensaría que, con tantos papás y tantas mamás, la Tierra se convertiría en un caos. Pero, cuando un maestro es un maestro, honra. Y al honrar, sus energías armonizan con las energías alrededor, no hay un error, no hay lo que ustedes entenderían como un caos,  sólo el devenir de una creación. 

No tengan miedo, sean valientes y atrevidos hoy y den ese paso que cambie su conciencia. Permitan que se integre en el planeta, completa. 

Hoy es posible. Han dejado de ser niños, en el sentido no literal, para convertirse en esos maestros. Han dejado de pedir el sustento y empiezan a darlo, asumiendo que todo lo que existe, todo, aún la inconsciencia de otros seres humanos es también suya, en cierto modo, hasta que elijan integrarla y trascenderla.

Respiren conmigo mis amados y contesten en su corazón ¿soy tan valiente, de verdad soy tan valiente?, ¿puedo dar este paso y traer a mí toda mi luz, toda mi oscuridad; todos mis encuentros y mis desencuentros, toda la historia del planeta y toda mi historia?

Entiendan algo mis amados, cada cosa que ven tiene conciencia, ha sido creada por la conciencia. Cualquier cosa animada o inanimada contiene la conciencia de su creador: una piedra, un volcán, un animal, el pasto, este edificio, todo contiene conciencia, pero no una conciencia propia, sino la conciencia que ustedes humanos le han impreso.

¿Cómo cambia nuestro planeta cuando la conciencia que lo ha creado se expande en una nueva conciencia, en un nuevo devenir de sí misma? 

Vean a su alrededor y tomen lo que es suyo de todo lo que ven, de lo hermoso y de lo no tan hermoso, miren sus bellos volcanes, aquí mismo tienen uno. Miren al horizonte en contemplación de esa belleza, ¿pueden creer que ustedes son creadores de esa belleza y que existe porque ustedes han impreso eso que es hermoso ahí? Eso es tomar lo que es suyo de la conciencia colectiva del planeta, tomarlo como propio, eso es todo lo que les pido.  

Caminen por la vida y por la calle hoy mismo, en sus casas y observen lo que tienen, las cosas cotidianas que ven a su alrededor y vean cómo esas cosas reflejan su conciencia porque son suyas, aún las cosas de la naturaleza. En especial ésas mírenlas y tomen su parte, tomen un periódico y lean las noticias, mírenlas y tomen su parte. 

Respiren con eso. Pasen por la calle y verán algún pobre que pide dinero o que pretende lavar el parabrisas. Mírenlo, hónrenlo y tomen su parte. Su camino no es su responsabilidad, pero la conciencia que abrió la potencialidad de miseria sí lo es. La dualidad que hizo ricos a unos y miserables a otros pobres, sí es suya. Sólo tómenla y háganla suya, yo no les pido que cambien nada, les invito a que se hagan dueños de este planeta, como los dioses creadores que son.

Naveguen por su maravilloso internet hoy, así al azar, y miren todo lo que hay allí, eso también es suyo ¿comprenden?, ¿comprenden?  No sólo es suyo aquello que ven en la inmediatez de su persona. Es suyo todo lo que compete a la Tierra, porque esta Tierra ha sido habitada por ustedes en infinidad de ocasiones.

Ustedes fueron los primeros en venir y serán ustedes los primeros en  cambiar la Tierra por la Nueva Tierra. No porque una sea mejor que la otra, sino porque es su devenir lógico y su siguiente paso, y ustedes están allí formados para dar ese primer paso junto con su muy amado planeta.  ¿Cómo? Háganlo suyo; profundamente suyo.

Decían ustedes mismos, los antiguos pobladores de esta Tierra, que ésta era la era del final del quinto sol. El sexto sol nace hoy de la unión del sol negro y el sol luminoso. Ésta es en verdad, una nueva era. Fluyan con ella, jueguen con ella, sean exuberantemente creativos con ella, no importa lo que elijan, no importa. Den cierre, integren todo lo que ha sido antes, porque la historia de la Tierra es su historia y el cambio que esperan en otros puede ser impulsado si ustedes toman su parte de esa hipnosis colectiva que han creado; de esos atributos, usando las palabras que estaban trabajando hace rato, que ustedes como colectividad le han dado a las diferentes cosas y situaciones del planeta.

Tome cada quien su parte, aquí y ahora. Eso es alquimia, eso es transformación. No, no porque lo anterior sea malo y equivocado, por favor nunca piensen eso. Ha sido tan hermoso y tan perfecto. Tómenlo porque ésta es una experiencia que se ha agotado a sí misma. Porque de repente algo nuevo se ha creado en este planeta y el interés de absolutamente todos los reinos está puesto aquí. 

Posibilidades inesperadas transmutan su Tierra para crear más nueva energía, para crear nuevas y mejores y maravillosas experiencias, y háganlo con amor y con gozo y, eventualmente, me uniré a ustedes cuando sea el momento en que dejemos este planeta en manos de sus nuevos dueños.

Reciban hoy mi amor. Gracias por dejarme estar con ustedes. 

Yo soy Gaia.