Un Mensaje de la Virgen de Guadalupe para México Transcript 2012

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Esencialmente el mismo mensaje que el que dio en la entrevista de Camino Amarillo del 10 de mayo del 2015 (ver sección Entrevistas de Radio), pero muy anterior y de una forma mucho más dulce: "es momento de que cada mexicano brille con su propia luz".
Pilar Acevedo
Virgen de Guadalupe
12 diciembre 2015

"Brilla con tu propia luz."
Julio del 2012.

Inhala profundamente y exhala, inhala llevando toda tu respiración al centro del estómago y exhala dejándola salir por tus pies, tus piernas, tus brazos, una vez más. Ahora te voy a pedir que concentres tu respiración en tu corazón, inhala y exhala, inhala y con cada exhalación llena de luz tu corazón, deja que la luz se concentre en tu corazón, no es luz que venga de ningún otro lado, es la energía de ti misma llenando tu corazón; tu corazón es el eje transmutador de toda energía, en tu corazón está la clave para integrar todo lo que eres, el punto de encuentro del humano y lo divino, el lugar donde toda creación encuentra su energía y con una respiración es enviada a manifestarse, tu corazón que es el centro de tu propia creación, tu corazón eres tú, tu humano, tu divinidad, unidas en una experiencia única que eres tú, en una expresión única que eres tú, toda tu luz, toda tu oscuridad, lo masculino y lo femenino se reúnen en tu corazón.


Todo aquello que te estorbe llévalo a tu corazón, todo aquello que no te guste llévalo a tu corazón, todo aquello que no comprendas llévalo a tu corazón, porque en tu corazón se asienta y adquiere claridad, en tu corazón se hace uno contigo y te muestra tu siguiente paso.


Inhala y exhala, tu corazón conoce la elección de tu pasión, como humano y como ser divino, tu voz yace en tu corazón, la voz que otras voces han aniquilado, han callado y han mantenido lejos, pero allí está guardada la voz de tu corazón, la voz de quien eres, la voz de aquello que te hace feliz está en tu corazón. Las otras voces que gritan y que callan tu corazón están en tu mente o en tus emociones, en tu cuerpo físico o fuera de ti, pero tu voz está en tu corazón; inhala y escucha tu voz, inhala y respira tu voz, inhala y confía en tu voz, tu voz es sabia, añeja.


Ha experimentado vida tras vida en la Tierra y hoy es muy sabia, antigua, igual que la Tierra, inhala y reconoce tu voz, sientes ahora el peso de tu voz, de tu sabiduría, cómo late dentro de ti pero también, como si tuviera una esencia propia que tú admiras, que tú amas y que tú reconoces. Inhala y hazla tuya, es tu voz, tu sabiduría, tu experiencia en ti, ella no pregunta, es cierta, sabe exactamente lo que quiere aunque pueda cambiar de un momento a otro de opinión en apariencia, pero es cierta, tiene certeza de sí misma, no duda jamás, inhala y llénate de tu propia voz, de la certeza de ti. Y ahora mientras respiras, deja que la energía te ancle en tu cuerpo físico, reconoce y acepta cuán hermoso es, cuán digno es, cuánto realmente te pertenece, cuánto agradeces esta experiencia de ser este humano maravilloso en la Tierra, reconoce cómo tu cuerpo es tu divinidad contigo y gracias a tu cuerpo haces cosas y experimentas cosas grandiosas, no es una cárcel, es como la botella de perfume, hermosa, hermosa por fuera y llamativa, y adentro contiene una esencia preciosa de un aroma inigualable.


Yo soy Guadalupe, conocida como la madre de México y hoy vengo a mostrarles la botella del perfume y la esencia dentro de esa hermosa botella de perfume. Reciban las rosas que hoy traigo para ustedes, siéntanlas, tomen este regalo, sepan que son muy amados mis hijos, muy amados.
Yo soy hoy la madre de México, pero mi historia es diferente de lo que ustedes creen. Yo nací de una búsqueda, de un pueblo vacío, ausente de su Madre que le buscaba con desesperación y en esa búsqueda, fueron depositando en mí, con muchos nombres, su consciencia, su deseo de encontrarnos, su anhelo de regresar a la paz, a la paz de su corazón, a la reconciliación de sí mismos.


Cuántas lágrimas contiene Guadalupe, si yo pudiera contarles, miles de años de lágrimas y culpas también están en mí, porque mi pueblo, mis hijos me han buscado y han depositado en mí su búsqueda y su amor y cada uno ha aportado una parte de mí y cada uno me mantiene viva. Yo soy el colectivo de la consciencia del pueblo de México. Yo contengo dentro de mí, en esencia, mucho de cada uno de mis hijos, mucho de lo que este pueblo es.


Cada uno ha donado algo para crearme a mí y juntos han creado un hogar, una casa para que la madre, para que Isis regrese. Isis ha vuelto, el femenino ha vuelto en mí, pero yo soy además, Guadalupe, yo soy todos ustedes, yo soy cada uno de sus corazones y soy como una madre que guarda esos corazones, esos secretos, esas lágrimas.


En mí, conmigo, se permiten ser vulnerables, se permiten ser amados, porque el amor de una madre no lo rechazan, porque el amor de una madre es bienvenido siempre, porque ante una madre pueden ser vulnerables, pueden ser menos duros, ante su madre pueden ser simplemente quienes son, no hay nada que esconder, yo soy la voz de México y la Madre de México, porque como una madre he cuidado como a un bebé aquello que me han dejado en prenda, su amor y su consciencia está en mi regazo y yo lo cuido todo el día, todo el tiempo para ustedes y recibo sus lágrimas y su pena, pero también recibo sus celebraciones y su alegría, son como niños y yo como su madre, y yo soy orgullosamente mexicana, porque es a este pueblo al que sirvo y por este pueblo me mantengo viva.


Pero el momento ha llegado como madre de ver crecer a mis hijos de permitirles ser ellos, de devolverles lo que me han dejado en prenda, porque ya no son estos pequeños niños, empiezan a tomarse en serio, a creerse grandes y tal vez se caigan y se tropiecen en el camino de descubrir que ya son grandes y yo como una madre seguiré a su lado, pero yo no puedo seguir protegiéndoles. El momento ha llegado de permitirles ser todo lo que son y yo vengo a abrir mi corazón, para regalarles, para quien quiera tomarlo, con mi presencia, con amor, mi amor y con aquello que ustedes me dieron en primer lugar, con su consciencia.


Yo les devuelvo lo que me prestaron pero los acompaño en el camino de hacerse hombres, no puedo decirles qué hacer, puedo decirles que los conozco y que sé que pueden y que están listos, puedo decirles que confío en ustedes, mucho más de lo que ustedes confían en ustedes mismos. No sé qué elijan hacer ahora, pero sé que estaré a su lado acompañándolos. Sé más de ustedes de lo que saben ustedes de sí mismos y sé que son capaces y sé que son fuertes y sé que aquello que les duele -y conozco cada uno de sus dolores y de sus angustias- lo pueden resolver. Vengo a hablar con ustedes como una Madre que habla con su hijo adolescente y le dice confío en ti, yo confío en ti, tienes mi amor y ahora sabes que también tienes mi confianza. Tú eres dueño de tus actos, más que nunca, y yo confío y te pido que tú confíes.


Yo soy Guadalupe Tonantzin, la Madre de los mexicanos, en profundo amor y respeto, en servicio a los mexicanos, porque los conozco y los amo como una madre ama a sus hijos. He aquí pues, que yo abro mi corazón a México y le digo:


“Ven, toma lo que alguna vez tú me diste en prenda y le digo ya eres grande, muy grande, brilla con tu propia luz. Busca en tu corazón la voz que ha estado perdida, la voz que ha estado oculta con otras muchas voces que le gritan, perdida de sí misma. Esa voz está allí y no muere y no se calla nunca, susurra, permítele ahora salir, encuentra que tú eres esa voz, confía en esa voz como yo confío en ti, regresa siempre a ese punto, a tu corazón y elige desde allí y confía en tu corazón. Hay tanta grandeza en ti que no te atreves todavía a ver, pero yo te digo que allí esta, que es tuya, que yo sí la veo, que yo sé que no lo has intentado porque te crees pequeño, pero el día que tú quieras te puedes convertir en grande.
He caminado contigo en cada uno de tus logros y todavía hay muchos logros por venir, así que hoy sólo te acaricio en amor como una Madre y me presento como lo que soy, como la madre de los mexicanos, como Guadalupe.”

Mis muy amados, les dejo en este abrazo de una Madre con sus hijos, permítanme, siéntanme, sientan cómo es verdadero y genuino y presente y real en sus vidas. Yo no tengo ni quiero tener sus respuestas, pero puedo abrazarlas mientras respiran y lloran y encuentran la voz dentro de su corazón. No quieren una mamá que les guíe de la mano todo el tiempo, están clamando por crecer y yo les digo que éste es el momento de crecer.


Mis muy amados, yo soy Guadalupe y les dejo en el amor de una madre siempre presente.

Inhala y exhala, inhala y exhala una vez más, ancla la energía a través de tu cuerpo y por tus pies hacia la tierra, inhala profundamente y regresa a tu cuerpo físico y a tu presencia aquí y ahora.