Ser un Humano es Ser un Maestro

Primer Mensaje para La Nueva Tierra por Pilar Acevedo

Pilar
En su propia voz y canalizando al Concilio de Maestros Ascendidos (Concilio Carmesí) y a los Arcángeles, Pilar nos ofrece en detalle el propósito de La Nueva Tierra: un portal para los maestros humanos, ángeles en la Tierra, en un camino de ascensión.
Pilar Acevedo
Pilar Acevedo
16 enero 2015

Hola a todos,

Muchas gracias por estar aquí con nosotros este día. Hoy es oficialmente nuestra primera reunión y canalización para la Nueva Tierra. A partir de hoy tendremos, una vez al mes, una reunión como ésta, con el propósito de canalizar los mensajes para La Nueva Tierra que irán poco a poco cobrando la “voz y personalidad” que juntos le demos. Y es que este no es en realidad un proyecto terminado. Sabemos dónde empieza pero no sabemos hasta a dónde nos pueda llevar. No está creado del todo, lo vamos creando juntos.

La Nueva Tierra es una página en internet, pero a mí me gusta pensar que es más como un portal, una dimensión creada para que podamos reunirnos; Humanos y Maestros Ascendidos; Arcángeles y Ángeles Encarnados para platicar y compartir nuestras experiencias y sabiduría.

Pues vamos empezando con las presentaciones ¿no? En realidad, si se meten a la página ya estamos ahí, con foto y toda la cosa pero, pero hoy es nuestro primer mensaje y la verdad que sí amerita una mención de todos los que estamos participando, porque además así podemos explicar el por qué hacemos esto también.

Primero estamos el equipo “de este lado del velo”, o sea, el equipo humano: Oli que es quien pone orden y concierto en todo lo que hacemos. Ella es quien tiene la visión que ha hecho realidad el sueño de La Nueva Tierra y gracias a ella podremos hacerles llegar la gran cantidad de materiales que tenemos y todo lo que a partir de hoy vayamos creando. Oli es la que sabe qué se necesita hacer y cómo se tiene que hacer. En nuestro lenguaje decimos que ella es quien “ancla” toda la creación de La Nueva Tierra.

Camilo, que es el genio cibernético detrás de La Nueva Tierra. De verdad que es, más que una ciencia, un arte unir los elementos tecnológicos que hacen elegante y fácil una página de internet. Yo jamás lo hubiera imaginado. Es un verdadero privilegio trabajar con él.

Anita, nuestra súper linda diseñadora, llena de color la página y mucho más. Más adelante les explicaré más de lo que hace Ana pero creo que se resume diciendo que crea imágenes que comunican más allá de las palabras. Imprime una huella energética. Es lo máximo.

Bueno, y yo. Yo, lo que hago es ser el puente entre todos. Yo canalizo, pero creo que ya la palabra nos queda muy corta a todos los que hacemos esto. Lo que en realidad pasa es que creamos esta puerta multidimensional que nos permite comunicarnos con nuestros amigos “del otro lado del velo” y con aspectos superiores de nuestra propia conciencia.

Ahora bien. Y aquí es donde ya entramos en materia y la cosa se pone más interesante ¿Con quién hablamos del “otro lado del velo”? Nosotros trabajamos específicamente con una… ¿cómo llamarle?, una “asociación” conocida ya entre los humanos como El Concilio Carmesí.

Antes de seguir tengo que hacer una pequeña pausa y reírme un poco porque al presentarlos así pareciera como que del otro lado del velo también tienen sus instituciones muy ordenaditas como nosotros y la verdad es que no exactamente, pero la palabra sirve para describirlo… más o menos. Tenemos que entenderlo más como un “club” (se ríe) o algo así. Un grupo de voluntades que eligen hacer algo o que se reúnen para algo. Sin contratos firmados, solo con la voluntad de hacer algo.

El Concilio Carmesí, es una asociación que no es angélica. Es una asociación de Maestros Ascendidos. Los Maestros Ascendidos son, o mejor dicho fueron, humanos igual que nosotros. Humanos que vivieron encarnados una serie de vidas, que a veces son montones de vidas, mil y pico de vidas en promedio. Y a lo largo de todo este tiempo han ido reuniendo todo lo que son hasta convertirse en lo que se conoce como Maestros Ascendidos.

La ascensión es el tema de lo que hacemos como humanos y por supuesto de lo que hacemos en La Nueva Tierra. Claro que está muy poco comprendido esto de LA ASCENCIÓN que la verdad, suena a fenómeno digno de un personaje bíblico. La ascensión es el momento que también se ha llamado “iluminación”. El momento en el que un humano reconoce su propia divinidad. El famoso “Yo Soy”, "Yo Soy Todo lo que Soy", porque YO SOY DIOS TAMBIÉN.

Nosotros, todos nosotros, venimos aquí a la Tierra y fragmentamos nuestra conciencia porque estamos en la experiencia y, una experiencia tras otra, vamos dejando huella de lo que somos y todo lo que vivimos nos va dejando huella a nosotros. Y las cosas que empiezan, pero que en conciencia no terminan, que no quedan claras para nosotros, que no las hacemos nuestras, se quedan en nuestra energía humana en forma disociada. (Dice el Profesor Conde de Saint Germain que el 95% de los casos, las experiencias que viven los humanos, se quedan disociadas). Esto significa que o no las queremos cerrar, o no las queremos comprender, o no sabemos qué hacer con ellas, o no tenemos las herramientas para integrarlas. Son cosas demasiado bellas para que terminen o demasiado catastróficas para ser comprendidas.

Entonces pasa que una inmensa cantidad de todas estas experiencias humanas se quedan fuera de nosotros… no las cerramos ¿ven? Incluso la muerte no cierra una experiencia. Era el amor, el amor tan grande, o no sé qué, bla-bla-bla, y entonces no lo cierras, te quedas con eso. Incluso si no hiciste un juramento de amor eterno, que podrías haberlo hecho, en tu corazón no cerraste ese amor, entonces vas a regresar vida tras vida deseando un amor como ese.

Y ese es además, el caso de todos los seres humanos, ¿saben? Porque en algún lugar, en alguna vida, hemos vivido un amor extraordinario y lo queremos repetir, lo queremos repetir y no encontramos cómo. O en algún lugar, en alguna vida, hemos sufrido o provocado un abuso y ahora no sabemos cómo resolverlo, cómo dejar ir la culpa o la vergüenza. O en algún momento hemos hecho algo tan hermoso que ahora nada es igual… y así podría seguir mencionado cientos de miles de ejemplos.

Una vez que empezamos nuestro camino de la Tierra, vamos dejando pedazos de nosotros por todos lados. Nunca se tuvo esta intención cuando se creó la Tierra, no sabíamos que esto iba a ocurrir, pero fue una de las cosas que pasaron en el experimento de la Tierra. Un alma encarna en el olvido de sí misma, es decir olvidamos qué somos, quiénes somos… y nos sentimos perdidos.

Los seres humanos fuimos creados auténticamente a imagen y semejanza… los seres humanos hacemos esto que hacemos, de venir y encarnar y olvidarnos porque fue lo mismo que les pasó a los ángeles del otro lado, que nos pasó a nosotros cuando nos convertimos en ángeles.

Érase Dios, que se fragmenta en masculino y femenino para reconocerse a sí mismo. Este es el origen de nuestro próximo taller, por cierto, el Regalo del Amor. De repente se ve en los dos aspectos de sí mismo y se enamora, pero no se conoce, porque para poder conocerse no puede estar en contemplación, tiene que estar en acción y la acción es la experiencia. Entonces, en un verdadero acto de amor, de una parte de Dios por la otra parte de Dios, ¿qué hace Dios? Se fragmenta, usa una parte de sí y la fragmenta y la lanza por una cosa que los Maestros han llamado la “pared de fuego”. Entonces se fragmenta en millones de pedacitos. Y esos millones de pedacitos son millones de pedacitos de conciencia, que en ese momento no, pero en cuanto empiezan a decir “quióbole ¿qué hago aquí, dónde estoy, por qué?”… adquieren conciencia individual. Se reconocen como “ya no estoy en casa pero sí soy; soy algo, cuando menos soy algo”.

Esto es lo mismo que nos pasa a los humanos cuando nos hacemos la pregunta fundamental de “¿qué soy, quién soy y qué hago aquí?”, en ese orden: “¿qué soy, quién soy y qué hago aquí?” y ¿por qué?, ya sería la última. Y entonces acabamos teniendo estas misiones grandiosas de vida porque necesitamos darle una razón a qué estamos haciendo aquí. Eso pasó, idéntico, nos pasó, cuando salimos de la pared de fuego y dijimos: “¿qué soy, quién soy, qué hago aquí y por qué?, yo estaba muy a gusto allá”. Nos volvimos conciencias individuales, siendo Dioses, siendo un fragmento de Dios, por ponerlo de alguna manera; siendo Dios también, sin saberlo. Porque eso, me queda claro, no lo sabíamos, sólo éramos.

Lo mismo nos pasó a los humanos en la Tierra, lo mismo nos pasa todavía. Entramos a la Tierra y fragmentamos nuestra consciencia, una experiencia tras otra. Llega un momento en tu vida, y te pasa cada vida, una y otra vez, te pasa en cada vida, de repente descubres que eres… algo más. Cuando estás así chiquitín, estás jugando y no te lo cuestionas. Sólo tienes un nombre y una actividad escolar y un montón de amigos, pero llega un momento en que te haces la pregunta y en ese momento adquieres verdadera conciencia de ti. ¿Sí hay un más allá o nada más hay un más acá? ¿Sí soy algo trascendente o qué soy o por qué o para qué? Entonces empiezan todas estas preguntas, con mayor o menor intensidad, todos nos las hemos hecho alguna vez y pasa cada vida porque cada vida tiene una sensación de ser nueva.

Y en un sentido bien literal sí es nueva porque eres una expresión de ti que nunca has sido antes, puedes tener 152,000 vidas pasadas -no es cierto, exageré-, puedes tener 932 vidas pasadas –eso sí es un número más real-, pero en cada una de esas vidas has sido otra expresión de ti. Has tenido otra personalidad, has tenido otra forma de ser y hacer las cosas y de pensar y de integrar. Tu esencia es la misma, tu alma recuerda tu experiencia, la atesora de hecho, no sólo la recuerda, es un precioso regalo, pero, no eres tú. No eres lo que eres ahorita, el que eres ahorita, ese, nomás es ahorita. Entonces cuando te dicen “sólo tienes una vida” es cierto y cuando te dicen “tienes muchas vidas” también es cierto.

Así que el experimento fue: "vamos a encarnar en este precioso planeta y vamos a hacer como que volvemos a empezar". Como cuando llegamos por primera vez al omniverso, antes de pelearnos entre todos, porque eso fue lo que pasó, antes de crear miles de mundos y actividades. Antes de todo eso, no sabíamos quiénes éramos y nada más nos pusieron ahí. "Vamos a hacer un poco lo mismo", dijimos. Y entonces pasamos por una cosa que llamamos "el velo del olvido" y encarnamos aquí con todo lo que somos, pero sin saber nada. O por lo menos creyendo que no sabemos nada. Pero con todo lo que somos.

Lo que no sabíamos en el experimento es que justo veníamos con todo lo que somos. Y esto fue parte del experimento de Dios a su vez. Dios libera a todas estas partes de sí, pero cada una de ellas es Dios también y cada una va a ejercer todo su poder creador y va a ejercer su voluntad y se va a conocer a sí misma y se va a amar a sí misma. Dios no lo sabía... ¿cómo puedo aseverar esto? Porque todo eso tampoco lo sabíamos nosotros y nosotros somos un fragmento de la conciencia de Dios.

Entonces la sorpresa en la Tierra ha sido que como Dioses encarnados, nos hemos ido reconociendo Dioses. A la mejor no hay muchos allá afuera que te dijeran esto, pero hay muchos allá afuera que te dicen que tienes un sueño y que eres capaz de realizarlo y que puedes crear y que eres fuerte y que tienes voluntad. Entonces tus cualidades angélicas por excelencia, es decir, tus cualidades divinas encarnaron contigo y es cuestión de tiempo que logres descubrirlas y ejercerlas.

Y es en este proceso que algunos humanos, de repente, han pasado 900 y pico de vidas o 1,400 vidas y descubren que han estado fragmentando su conciencia porque vida tras vida han sido impactados por sus propias experiencias pero no han sabido cómo integrarlas de vuelta, cómo agarrarlas de vuelta y hacerlas suyas. Y empiezan a recorrer el camino de regreso a casa, el camino de vuelta a sí mismos.

Y en el camino sucede que a veces se encuentran con experiencias que han sido tan traumáticas que las han convertido en verdaderos fantasmas, hay gente que te habla de “es que yo veo un fantasma que me sigue todo el día” y es un aspecto suyo que anda por aquí vacilando esperando a ver a qué hora deja de ser tu perseguidor y lo integras.

Muchos fantasmas, efectivamente son aspectos disociados de gente que se ha muerto y no supo qué hacer con eso, por ejemplo. Y eventualmente pierden energía y eventualmente tienen que ser reconocidos. Los reinos cercanos, por ejemplo, lo que conocemos como el astral, está lleno de aspectos de todos nosotros que están disociados y que no hemos recogido, por eso están contaminados y llenos de basura.

Entonces en la Tierra todo se ralentizó, es una experiencia universal, pero muy física y muy lenta. Me la estoy echando aquí como en dos patadas… Entonces ¿qué pasa?, cuándo tú estás en la Tierra en una lentitud absoluta, te da tiempo de reconocer a tu propia conciencia. Del otro lado las cosas son demasiado rápidas.

Los grandes psicólogos, los grandes maestros, los grandes reconocedores de la verdad universal somos nosotros los humanos porque somos los que tenemos el tiempo de hacer esto. Pero no nos podemos salir de la Tierra porque tenemos montones de aspectos disociados y de pedazos de nosotros repartidos por todo el mundo, porque cuando fuiste árabe y cuando fuiste un soldado medieval y qué sé yo… por todos lados tienes pedazos de ti, no es que tengas que ir a cada lugar a recogerlos, pero no están reconocidos.

Un Maestro Ascendido es aquel que reconoce, primero “Yo soy Dios también” y dos “mi conciencia está fragmentada”, ¿cómo empiezo a traerla de regreso? Y empieza un trabajo al revés. Esta experiencia de la encarnación que primero fue una fuerza centrípeta, hacia afuera, y que fue esta explosión de experiencia y de creación que explotó hacia afuera, ahora empieza a moverse en sentido opuesto.

Y ahora, en el momento en el que digo “Yo soy Dios también” y tengo que recoger todo lo que soy porque me pertenece, empieza la fuerza centrífuga, la otra espiral, y empieza a traer de vuelta todo lo que andaba por ahí explorando su gran esencia universal pero que te pertenece y entonces viene de vuelta.

Entonces te vuelves una doble espiral, la que está experimentando, pero también la que está recogiendo al mismo tiempo, la que saca y la que toma, la que saca y la que toma. Esta es la doble espiral. Cuando tú avientas todo para afuera estás en dualidad, estás en los extremos del bien y del mal, de lo masculino y lo femenino, de Dios y del hombre, entonces el hombre es chiquititito y Dios está allá y es irreconocible. Cuando empieza la fuerza al revés empieza a crear estas nociones de regreso, “soy masculino-femenino”, por lo menos tengo aspectos masculinos y femeninos, tengo aspectos de luz y oscuridad –y ni siquiera sé qué cosa es eso, por cierto-, y soy Dios también, pero no sólo soy humano, pero soy humano, no sólo soy Dios, soy las dos cosas.

Entonces en este reconocimiento de vuelta, los que han logrado traer todo lo que son se conocen como Maestros Ascendidos. ¿Por qué? Porque en ese momento pueden salir de las energías de la Tierra, pueden salir de los reinos de la Tierra. Han estado en la Tierra pero ya no pertenecen a la Tierra porque su dinámica personal ya cambió. Al crear la doble espiral ya no son sólo humanos, empiezan a ser Dioses también. Cuando recogen todo lo que son están en posibilidad de salir. Una simple dinámica energética y no un castigo divino, ni un valle de lágrimas como nos habían dicho.

Antes, los Maestros Ascendidos de hecho tenían que salir de la Tierra muy rápido. Lo hacían muy rápido, a los pocos años de su iluminación, porque el planeta no podía sostenerlos. Es decir, un Maestro Ascendido no es soportado por la energía del planeta porque su frecuencia es muy alta, es muy distinta. Si pudiera yo aquí dibujarles un esquema de lo que son las frecuencias… la frecuencia se eleva muchísimo y alcanza una velocidad al punto de que éstas cosas que se consideran milagrosas existen, como el famoso cuerpo de luz o traslúcido o "estaba aquí y de repente ya no está". Un Maestro Ascendido no necesariamente es que haga milagros y magia, ojalá, estaría padrísimo… yo antes de irme quiero hacer magia, aunque sea nomás para hacerla una vez y ya (se ríe), después ya me voy. Quiero mover un árbol de lugar, o desaparecer a mi gato y aparecerlo en otro lado, algo así, antes de irme, me la debo, tengo que hacer eso… (risas).

Pero más allá de la magia, la verdadera magia es que eres todo lo que eres y entonces te puedes llevar todo lo que eres del otro lado. Pero lo que pasa del otro lado es que sí adquieren una fisionomía distinta, es como si les pusieran la banda aquí o la corona de Miss Universo, son reconocidos en el omniverso…. Es lo último que hace un maestro ascendido, aprende a saludar a su público (risas de la audiencia), largo, largo, corto, corto… (más risas). El Maestro Ascendido que ya aprende la última lección para pasar por la pasarela, es reconocido en el omniverso como un ser diferente, porque ya se resolvió a sí mismo. Es que esto es uno de los grandes errores cuando hablamos de Maestros Ascendidos. Pensamos ¡wow! lo sabe todo. No, nada más lo sabe todo de sí mismo. “Te puedo decir cómo le hice yo, pero cómo le vas a hacer tú, te toca a ti”. Habría que cualificarlo cuando hablamos de Maestros Ascendidos. Verlo así, entender que sólo tienes que ser maestro de ti mismo, lo hace accesible, lo hace posible.

El Maestro Kuthumi, el Maestro Conde Adamus de St. Germain… no bueno, inalcanzable…. El Maestro Jesús de Nazareth, todavía más inalcanzable. Porque además, en nuestro mundo occidental, es más inalcanzable. El Maestro Buda… no bueno no hay manera, eso sólo son los elegidos. Lo cierto es que ellos nada más son maestros de sí mismos. Pero no lo acabamos de reconocer.

Entonces, tenemos este extraño concepto de la espiritualidad, en donde pensamos que el maestro las sabe todas de todas, y nada más las sabe todas de sí mismo, pero como esencialmente eres lo mismo que él, sí te puede dar muchos tips. ¿Qué ofrece un maestro a un humano?, ¿qué le puede ofrecer un maestro a un humano? Su experiencia, compartir su experiencia y perspectiva, para ver lo grande cuando no lo logras ver y también lo pequeño cuando se te está yendo.

Eso es conciencia despierta, cuando tienes la habilidad de ver el bosque y el matorral, poder ver lo grande, lo pequeño y verlo simultáneamente. Ver la experiencia y luego ver el big picture, lo que significa para mi alma. Esto es lo que logra un maestro, estar adentro y afuera de su experiencia, estar en la humanidad y en la divinidad. Entonces se va volviendo una vida de muchas dimensiones y todas están juntas. Entonces, está en la mitad de su experiencia y la está reconociendo como si la estuviera viendo en la película desde afuera: la experiencia completa. Y a veces incluso lo que eso significa para quienes están a su alrededor, entonces la maestría se vuelve… ¿qué te diré?… la verdad, como un teatro multidimensional muy interesante porque pasa aquí y estás allá y estás en todos lados.

Un maestro te puede ofrecer perspectiva de ti mismo porque para un maestro no hay nada oculto. Te ve y te acaba por ver completo. ¿Por qué te ve completo? Incluso lo que tú no ves de ti mismo. Un maestro te ve y ve lo que tú no quieres ver, ¿sabes por qué? Porque el maestro sí quiso ver todo, se atrevió a verse todo, ya no hay nada oculto. Y no está juzgando lo que está viendo, si lo juzgara entonces pondría un velo y ya no lo podría ver. En compasión puede verlo todo y no necesariamente te lo tiene que decir. Pero lo puede ver y puede sentir tus miedos y tus dudas y tu ansiedad, ¿sabes?, todo lo que eres, todo lo puede ver porque se vio a sí mismo. Cuando ya tuviste el valor de verte tú, todo lo demás sólo se muestra a ti, trasparente… Yeshua lo decía a cada rato, no hay misterios. Todo queda revelado, nada queda oculto. Efectivamente, nada queda oculto para ti, pero tampoco puede quedar nada oculto de los demás, ni tú te ocultas a los demás, ya no hay manera, ya no hay manera, en ese nivel ya no hay manera, todo está accesible todo el tiempo.

Un maestro jamás violenta a otro, porque ese es su camino y lo honra. Pero si este otro le pregunta, “oye, estoy atorado con esto”, tendría a la manera de darle una perspectiva porque lo puede ver, puede saber qué decirte sólo para que puedas dar el siguiente paso y luego tu des los demás. Porque no los va a dar por ti, eso se los garantizo. Es un compañero pero no alguien que lo haga por ti, ni alguien que te diga cómo hacerlo. Porque además es cierto, no hay dos maestros que lo hayan hecho igual y sus experiencias, todas, son extraordinarias.

Pero del otro lado del velo existe un lugar que se llama el Concilio Carmesí, es la unión de voluntades, la asociación de Maestros Ascendidos, ese es el requisito y hasta donde sabía, hasta hace apenas unos años, había algo así como 9,000. Para ser tantos billones de personas en la Tierra, no es nada ¿verdad? Ahorita están regresando… por eso le llamamos, a partir del 2014, la “Era de los Maestros”. Y es muy oportuno que La Nueva Tierra se llame así, y sea así, porque es la “Tierra de los Maestros”.

Antes no era la “Tierra de los Maestros”, era la “Tierra de los Humanos”, pero la Tierra ha cambiado su frecuencia y ahora puede haber maestros ascendidos que están encarnando de vuelta en la Tierra y humanos que están tomando su maestría y quedándose en la Tierra. Ya no salen como cuete despavoridos, alguno que otro sí, pero la mayoría se queda.

Hay otros maestros, se llaman Bodhisattvas. Les llaman los budistas Bodhisattvas. Son aquellos que en la puerta, en el umbral de la ascensión deciden quedarse. Lo hacen por compasión, para ayudar a ascender a todos los seres “yo voy a ser el último en la fila, hasta que no pasen todos mis hermanos”.

Hay una gran hermandad humana, no hay una hermandad del otro lado como la hermandad humana, aquí sí es “nadie se queda atrás”, es como dicen los soldados americanos “no man left behind”, “vivo o muerto, nos vamos a llevar a todos”, hay una especie de compromiso. Pero, en algún momento descubren que no se pueden llevar a todos y que no tiene caso esperar a todos y darán el paso. Pero sí creo que estaban esperando y que se han quedado con el propósito de llegar a este momento, porque el potencial de este momento en la Tierra estaba ya ahí. No sabíamos si íbamos a volver a despedir al planeta con un cometa o alguna cosa y volver a empezar, si íbamos a destruir la mitad de la civilización y volver a empezar. No sabíamos. Pero al final, entre 1987 y 1989, cambió eso y elegimos quedarnos. Entonces, seguimos aquí y estos Bodhisattvas o cuasi-maestros, que todavía no dejaban la Tierra, se quedaron a sellar este fin de los tiempos. Por eso decía que es un acto de compasión, pero todo acto de compasión también es un acto de amor a ti mismo, si no, no sería compasivo.

Entonces, el propósito de estos bellos seres, los Bodhisattvas, era seguir aprendiendo de su maestría y llegar al punto de poder vivir en un planeta de maestros como maestros. Ellos ya estaban encarnados, nunca se fueron del todo, se quedaron, no alcanzaron a ser ascendidos, no terminaron. Por ejemplo, uno de los grandes momentos en donde se quedaron muchos Bodhisattvas fue la época de Cristo porque Cristo dejó una semilla. La llamada “Semilla Crística” que tenía el propósito de crear un camino. Porque tú imagínate que esto es una vorágine o una selva y allá está el mar y nosotros estamos acá. Entonces el primero que cruza le va a picar la serpiente y el escorpión y se va a raspar con las plantas y va con el machete y llega hasta la playa y se pierde. El segundo pues ahí dos-tres, el tercero ahí dos-tres. Pero cuando 60 han pasado por la misma veredita, la veredita queda pisoteada y cuando pasan 100 se hace un caminito y no tienes que pavimentarlo, con que vayan pasando y pasando y pasando… a lo que se refiere es que va dejando una huella energética.

Entonces, estos seres que acompañaron a Cristo, muchos de ellos se quedaron con el propósito de volver a encarnar y volver a caminar el camino de Cristo y llegar al umbral pero no pasar, y volver a encarnar y volver a su iluminación, caminar el camino tres veces, caminar el camino cuatro veces, inspirando a los que estén en el camino, pero sobretodo caminándolo, porque se va creando una huella. Y al dejar esa huella, hoy por hoy, muchos más humanos la tienen…. a ver, cada quien la tiene igual de difícil, pero ya tienen un camino, ya no nada más es atravesar una selva donde te puedes perder otra vez, ya hay caminos. Y muchos maestros han ido dejando esos caminos y los Bodhisattvas los han ido caminando una y otra vez con el propósito de ir dejando esta huella.

La Era del Cristo terminó en 2012 y todos ellos están decidiendo cruzar el umbral, algunos se van y otros no, pero ya acabaron su trabajo, ya germinó, pues, la Semilla Crística.

Entonces esta asociación de los Maestros Ascendidos se llama el Concilio Carmesí o Concilio de Maestros Ascendidos. Trabaja con muchos humanos en la Tierra pero conmigo también, es decir, es la voz que canalizo. A veces me arranco a hablar como una loca, como ahorita, a veces lo que estoy haciendo es canalizando todas estas voces juntas, o sea, no tengo una personalidad única sino que estoy traduciendo una sabiduría general, no sé si llamarla de esa manera, una sabiduría conjunta, pero me doy cuenta perfecto que ya no es sólo mi voz porque empieza a adquirir otra energía, otra frecuencia y además, impresionantemente -yo soy muy distraída-, una lógica y una cadencia y un ritmo que va y viene, va y viene, va y viene, pero se explica solo. Entonces yo me doy cuenta que funciono así, los Maestros saben expresar su sabiduría. El Concilio de Maestros Ascendidos es muchas voces, que a veces es una sola voz en mí.

Hay varias formas de canalizar. Hay veces que sencillamente dejo que hable alguien, lo van a oír ahorita, no sé quién, e incluso hay veces que estamos respirando para empezar la canalización pero yo no sé quién va a empezar y están discutiendo “vas o voy”, “vas o voy”, “tú diles”. De veras bromean mucho entre ellos, entonces de repente oigo a Kuthumi, a Kuan Gin y no sé quién y a veces se han volteado a decirme a mi “a ver, con quién quieres trabajar”. ¡Ay no!, que no me digan a mí, yo no puedo escoger… Entonces me pasa que a veces ya estamos “respiren profundamente” y yo todavía no sé quién de ellos quiere hablar. Y me pasa mucho.

A veces permito que hablen, ahorita vamos a hacer una canalización como tal de alguno de ellos, como Mensaje de La Nueva Tierra. Pero muchas otras veces, me pongo a platicar con ustedes y estoy oyendo cómo… en inglés es stream… pero no sé cómo llamarlo, un flujo de todas las voces a través de mi voz y de repente alguien dice algo aquí y yo sé quién dijo qué y se los paso al costo; es un poco como jugarle al teléfono descompuesto porque yo les estoy traduciendo, pero casi siempre lo que hay es una unificación de conciencias. Esto se llama “Proceso Alquímico”. Es bien interesante y sucede de un forma muy mágica porque nadie se queda con nada. Yo conozco mucha gente que trabaja con energía y su mayor preocupación es “ay, ya me cargué del otro”, “ya me quedé con la energía de quién sabe quién”. No, acá lo que funciona son las conciencias, no las energías.

La conciencia tiene la habilidad de fundirse con otras conciencias y luego regresa a su individualidad. Entonces cuando hacemos esto, lo que ocurre es que vamos creando, mientras yo voy hablando, se está estableciendo un circuito en donde estamos unificando nuestras conciencias y eso crea el mensaje. Es decir, ni siquiera los Maestros saben a veces de qué les van a hablar hasta que estamos reunidos y empezamos a unificar, a crear esta mezcla. Eso hace que la canalización pueda tener esta doble virtud, es general, pero es profundamente individual, cuando la escuchas, de repente dices “me lo dijo a mí”, “es que era lo que venía pensando”. Me ha pasado con gente que me dice “¿quién te dijo que me pasó…?” y nadie me dijo nada, ni siquiera sabía que era para ti. Pero de repente les dicen cosas que no sé por qué les están diciendo y resulta que son verdaderamente íntimos los mensajes. Íntimos, personales. Y al mismo tiempo, son generales porque son para todos y todo mundo encuentra su espacio íntimo. Eso es lo que pasa cuando se unifica la conciencia.

Y muchas veces tenemos que empezar respirando porque ustedes se abren a esa unificación de las conciencias. De la misma manera los Maestros, cuando hacemos este tipo de reuniones, lo que crean es esta alquimia entre ellos, creando de todas sus voces una voz. Entonces, aunque de repente por ahí brinca alguna vocecilla, todas estas voces están siendo canalizadas simultáneamente.

Este es un tipo de forma de canalización y pasa mucho cuando estamos así charlando y platicando, se siente, incluso a veces sólo estamos platicando y se empieza a sentir así de “ay, caray, algo se está moviendo”. A veces hasta por teléfono ¿no, Oli?, estás hablando por teléfono, creando y empiezas a sentir cómo la energía va y viene fuertísimo porque se empieza a formar esta unificación de conciencias. Y cuando canalizamos de la otra forma permitimos que alguna –se echan el volado- y alguna de ellas canaliza. Es decir, habla en forma individual con un mensaje concreto.

También trabajamos mucho con los Arcángeles y… fue una propuesta de ellos, más que mía. Me honra profundamente... Los Arcángeles son toda una historia. Ellos formaron una cosa que se llama la Orden de Arc. Así como el Concilio de Maestros Ascendidos -yo digo que del otro lado del velo son verdaderamente muy ordenados-, así pues, se creó la Orden de Arc que es auténticamente un arco, que representa justo esto, un umbral.

Así como estoy hablando del umbral de salida, este arco es el umbral de entrada. Fue formado con el propósito de crear y sostener las energías de un planeta tan particular como el Planeta Tierra. Y cada uno mantiene una energía arquetípica de lo que somos como humanos y a veces mucho más. Entonces cada uno ha aportado... me encanta, es como Harry Potter, son casas, son millones de ángeles asociados a la Casa de... Gabriel, por ejemplo, (se ríe). ¡Si son como Harry Potter!

A veces estás hablando con ángeles asociados a la Casa de Gabriel y tienen una especie de sabor muy particular, o de la Casa de Rafael y tienen uno distinto… tienen como sabor, no sé si explicarlo… es como cada persona tiene su humor, su olor, su química, su forma física… tú los reconoces, se van volviendo familiares, reconoces sus presencias, tanto de los Maestros, como de los Arcángeles.

Los Arcángeles permanecieron mucho, mucho tiempo, un poco desvinculados de lo que estaba pasando en la Tierra… ya me van a regañar, que no estaban desvinculados, que sólo “se mantenían al margen”, ok (risas). “Se mantenían al margen de lo que ocurría en la Tierra”, porque su propósito era crear entre todos este umbral de entrada. Es que este planeta es un planeta muy particular. En otros muchos planetas que tienen encarnaciones, el alma mantiene una conexión real con su encarnación, muy clara, y su encarnación no tiene un claro libre albedrío “a ver ¿qué quieres hacer?”… hay otro tipo de vínculo alma-encarnación.

Éste planeta nuestro es muy particular, porque de hecho el humano no sabe nada de su alma. Vaya, el humano a su alma “la descubre”, para empezar. Si nadie le dice nada es como si no existiera el principio. Poco a poco, empieza a sentir la conexión y la empieza a reconocer, pero no sabe ni siquiera cómo comunicarse con su alma.

Este es el problema de la inmensa mayoría de los humanos todavía hoy, todavía hoy, siglo XXI: “tengo un alma y no sé cómo comunicarme con ella”. Así que buscamos otro ser humano del cual enamorarnos. Que puede ser un hijo, un padre, un hermano o un amante, pero OTRO que nos regrese esta sensación de conexión, que te haga sentir que hay más de ti a través del amor.

Buscamos estas grandes experiencias porque no sabemos cómo, tranquila y sencillamente, cómo comunicarnos con nuestra alma. Pareciera algo tan extraordinario, en lugar de ser algo cotidiano ¿no? Y nosotros sí tenemos absolutamente libre albedrío, es parte de las condiciones de ésta tierra.

El alma está conectada con la encarnación pero la encarnación es libre de hacer lo que quiera, puede decidir. Claro que tiene… digamos, un cierto paradigma de sí misma. Eso es lo que leen los astrólogos y los que te leen numerológicamente. Leen, en cierto modo, lo que tú pusiste para esta encarnación, más o menos, una línea al libreto. Dijiste “éste va a ser doctor y además tiene éstas posibilidades y éstas cosas y a lo mejor tiene virtudes y defectos y trae cargando un tema que no resolvió y bla, bla, bla, bla, bla…”, ahí está, el personaje delineado. Y resulta que el personaje dice “yo no soy eso” y se revela y hace otra cosa. Y ahí está el alma en observación de la experiencia… y así es, es parte de la condición.

La historia maravillosa de “Los Ángeles Caídos” es que ellos intervinieron. Pero la condición es tan importante para poder vivir una experiencia genuina en la Tierra, que ni el alma interviene. Tu divinidad no interviene a menos que la invites, que seas tú, desde tu encarnación el que descubras que existe más de ti y que le digas “lo que seas, manifiéstate, porque yo aquí estoy perdido” o “porque te siento pero no sé qué eres”. Y entonces el alma se presenta.

Es muy interesante porque tú conoces a la divinidad y la sientes como disociada de ti. Y es tuya, pero se presenta como este otro aspecto que decíamos que parece el fantasma que te está persiguiendo. Y tu divinidad no está en otro lado, está aquí contigo, pero parece tan ajena a ti. Tú la sientes tan distinta a ti, que te espanta.

Conozco alguien, a quien quiero mucho, que es además un cristiano. No es católico, sino cristiano y los cristianos son muy apasionados, sobretodo porque casi todos son conversos o sea, encontraron y se convirtieron. La historia es que al cabo del tiempo, él se volvió pastor. En verdad está profundamente convencido de lo que hace. Y me contó que se despertó un día en medio de la noche y estaba en su casa toda en silencio y entonces se sentó a orar y dijo “Dios mío, manifiéstate para que yo te conozca”. Y dice que empezó a sentir una presencia demasiado grande, extraordinaria. Su alma, si bien él no la reconoció entonces como suya, se empezó a acercar. Tuvo tanto miedo que le dijo “no, no, no, no, ahí quédate donde estás, quédate ahí, luego te conozco, yo te sigo rezando y tú me contestas con señales porque si te acercas mucho me espanto”. Sencillamente se asustó. La presencia se volvió sobrecogedora. Y es cierto, cuando tú dejas que tu alma se acerque es casi como si te aplastara un edificio, porque su energía es distinta a la tuya.

Y vas creando justamente esto. Tu cuerpo va creando la forma de asociarse a esas energías sutiles y por eso se va volviendo fácil. Para mí, por ejemplo, hacer lo que hago, me costó. Tuve que pasar una transición en mi cuerpo físico. De hecho, mi cuerpo no era muy fuerte y pasé por muchos años de estar siempre enferma, enferma, enferma, porque tuve que ir modificando la frecuencia de mi propio cuerpo para poder permitir este paso que ahora parece tan sencillo de “vienen y van y suben y hablan todos y platico con ellos y voy en el coche y de repente se me presentan”. Pero esta manera de asociarme con ellos y con mi propia alma, ha requerido de un trabajo de mi cuerpo físico que me ha llevado más de un vez al hospital. A veces, simplemente es que necesitamos recodificar a nuestro cuerpo.

Los niños nuevos ya vienen a ésta encarnación distintos. Los nuevos niños ya nacen en un planeta que de suyo tiene otra frecuencia y por lo tanto ellos ya tienen otra frecuencia. Para ellos va siendo cada vez más fácil, para jóvenes y para niños, se vuelve cada vez más natural conectarse interdimensionalmente.

Por eso la gente medita y hace yoga. Vamos a Reiki y a todas estas hermosas disciplinas, porque a veces verdaderamente necesitamos que alguien más trabaje con nosotros. Necesitamos asistencia en este ajuste de lo físico con lo no físico. Abrir nuestros canales para recibir más de lo que somos. Sí hay todo un proceso.

De hecho, es por eso que los Arcángeles ahora, cuya energía era insostenible para nosotros, están mucho, mucho, mucho más cerca. En primer lugar ya no les tenemos tanto miedo, es como lo del alma “ah no, no, siempre no””, ok y te haces a un ladito. Dicen los Arcángeles que a ellos les pasa lo mismo, los llaman y luego los des-llaman (risas de la audiencia). “Sí ven, bueno no tan cerca, quédate allá” y ahora es cada vez más familiar acercarnos a ellos y ellos también son más familiares con nosotros y nuestra energía es menos imponente.

Hay de hecho, entre las cosas que ya subimos a la página, una muy bonita canalización de Metatron, que ahora se hace llamar Yoham, y él, en el principio da una explicación, él es el Arcángel, en la Cábala Judía, es el Arcángel Metatron… él se llama a sí mismo una multitud, él sí se reconoce como ésta casa “yo soy una multitud de energía porque contengo toda la memoria de lo que es humano”, es el que contiene todos éstos registros. Y dice que la razón por la cual ahora se acerca mucho a nosotros… porque su energía era aplastante, era eléctrica y era casi como una llamarada...

La primera vez que lo sentí aguanté como dos minutos y medio y quería volver el estómago. No podía respirar, me estaba muriendo, sabía quién era, no quería dejar de estar con él, pero llegó un momento en que le dije “o le bajamos tantito o me voy a morir”, porque de veras tenía hasta taquicardia. Fue toda una experiencia hace años.

Y ahora él se puede acercar muchísimo porque dice que los humanos empiezan a aceptar todo lo que son. Entonces Yoham es todo lo que somos, si nosotros estamos aceptando todo lo que somos, fíjense como nosotros estamos jalándolo. En primer lugar le estamos diciendo “ok, ya, puedes acercarte con todo”, pero además estamos modificando nuestra frecuencia porque aceptas todo lo que eres.

Más humanos están, de mil formas distintas… por eso hay tantos grupos de autoayuda allá afuera, talleres y cosas, porque sin importar que se te ocurra hacerlo con psicoanálisis y terapia o terapia de Reiki y velas y magia o lo que se te ocurra en la vida, estás tratando de entender más de ti.

Hay un verdadero movimiento en tratar de decir “yo tengo un problema, pero no es problema ni de mi marido, ni de mi familia, ni de mi récord familiar antiguo (a lo mejor sí), pero técnicamente es mi problema; puede venir de ahí, pero la que tiene la bronca soy yo, por lo tanto, quien lo tiene que solucionar soy yo”.

Empiezas a trabajar en encontrar los porqués de ti mismo. Sin ir tan lejos, los porqués de mí mismo ahorita. Entonces eso hace que ellos, nuestros amigos del otro lado, se puedan acercar más que nunca. Realmente ya estamos aceptando esas energías.

Un gran ejemplo de esto es la transición que hoy por hoy están viviendo las iglesias del mundo. Las iglesias, todas las iglesias de todo el mundo, contienen lo más luminoso y también lo más oscuro de los humanos. Por eso tienen tanta corrupción allá adentro, no sólo porque son instituciones humanas.

No hemos aceptado estas partes de nosotros y éstas instituciones han cargado para nosotros, con lo divino y lo más inaccesible y también con lo más oscuro, que es lo que no queremos ver. Entendido como bueno, malo, comprensible e incomprensible, las iglesias lo guardan para nosotros.

Pero hoy estamos dispuestos. Por eso, aquello que guardan empieza a evidenciarse. Ya a la Iglesia Católica le tocó el revolcón y también está pasando en otras. Va a pasar con todas, se los aseguro. Ninguna quedará sin ser revelada. Porque todos necesitamos retomar lo que somos. Ya no se lo quieremos ir dejando a nadie, ni a nuestros papás, ni a la iglesia, ni a Dios. Hoy por hoy, nos estamos haciendo cargo. Y cuando te empiezas a hacer cargo, tarde o temprano te conviertes en tu Maestro Ascendido.

Entonces esta Orden de Arc, que sostiene las energías que dieron forma a la Tierra… no los conozco a todos, sé que son 144,000 casas angélicas, no los conozco de mano a todos… luego se ríen de mí y dicen “ajá, todos nos conocen de mano”. Bueno, ok, ellos dicen eso, yo ni me sé los nombres, pero para mí son muy familiares algunos de ellos que se acercan mucho y con ellos hemos trabajado muchísimo.

En particular canalizo a Gabriel, Rafael y Miguel, porque ellos 3 y por supuesto Sananda y Uriel -si los saco de la jugada ahorita me va a caer un rayo- (se ríe), ellos han creado juntos o han sido parte de las energías que han sostenido el Camino Crístico. Este Árbol Crístico, éste sendero del que yo les hablaba. Por eso están tan cerca y por eso nos explican tantas cosas. Ellos lo muestran como un árbol y creo que a mí me encanta el símbolo de La Nueva Tierra porque justamente es un árbol. Un árbol que además tiene este color plateado que es característico de la Energía Crística.

Y no me encanta decir “Crístico” porque te remite a la iglesia. La iglesia conservó parte de esta energía, pero no tiene nada que ver con la iglesia, en realidad el Camino del Cristo… Cristo significa el ungido, el elegido. Y Yeshua nos dice siempre; “tú has sido a lo mejor un promedio de 1,500 vidas, ¿quién de tus 1,500 vidas es el elegido para ser el Maestro?” Eso significa, ¿cuál es tu elegido? Si éste es tu elegido entonces en cierto modo, es tu Cristo, es el Cristo. Por eso él decía “son el Cristo”, todo va cobrando un sentido nuevo ¿no?

Nuestros amigos los Arcángeles han tenido mucho que ver con establecer éste camino, que para mí es muy familiar. Es algo con lo que he trabajado mucho y por eso los canalizo constantemente.

Un poco largo pero ya se los presenté. Todos ellos son las “personalidades” con las que trabajamos en La Nueva Tierra. Y también he explicado la forma como los canalizo. Algunas veces son todas estas voces juntas y a veces son voces individuales, depende.

Es por eso que estamos haciendo el esfuerzo de darles a cada uno una identidad gráfica con Anita porque cada quien es especial y cada uno aporta algo que hace único lo que hacemos. Si faltara uno, no seríamos La Nueva Tierra. Si falta uno de ustedes, no seríamos La Nueva Tierra (“me van a hacer llorar,” Pili conmovida)… pero también si falta alguno de ellos no es lo mismo. Es muy interesante porque creo que esa es la característica de La Nueva Tierra. No tenemos un solo gran Maestro, que claro que cuando así es, es maravilloso y le da mucha personalidad y mucha coherencia a un solo trabajo específico.

Sin embargo, nuestra característica es diferente. Es porque tenemos esta posibilidad de contar con todos ellos y cada uno de ellos pone su impresión, pero al mismo tiempo lo que hace es que se pierde un poco la jerarquía de quién es más importante en esto. Creo que tan importantes somos los de acá como los de allá. Tan individuales, tan especiales, tendríamos que tener un ícono para cada uno de ustedes, pero no podemos hacer eso (risas). Ahí luego, un día vamos a poner un blog para que cada quien ponga su ícono personal y nos ponga su marca, su personaje en La Nueva Tierra.

Lo que quiero decir es que cada uno de estos íconos está hecho con un sello especial y con mucho amor. El día que estuvimos dictando cómo iba a ser cada uno, verdaderamente era como “fórmense en una fila y cada uno pasa y me dice” (se ríe). Cada uno tenía mil ideas de lo que quería que pusieran en su ícono y todos querían un color y el otro color y de ésta forma… haremos lo que podamos por darles el sello que quieren.

Eso está muy lindo, creo. Es su sello personal. No hay un solo sello, hay muchos sellos. Y también nos permite SER para muchos públicos y crear muchas identificaciones. Conforme avancemos irán viendo cómo, en verdad, cada uno en su inmenso amor, sí es único y sí aporta algo diferente a nuestro trabajo.

Y creo que está si fue una buena introducción para La Nueva Tierra.
(Risas, aplausos y felicitaciones de la audiencia).

Esta propuesta es mucho menos solemne de lo que ha sido la espiritualidad hasta hoy. Debemos ponerlo en la página y quiero que eso quede claro. Si la espiritualidad no te sirve para levantarte en la mañana, no te sirve para nada. Si no está contigo cuando te metes a la regadera y cuando vas al trabajo y cuando tienes un problema y cuando chocas y cuando platicas y cuando tomas una taza de café con alguien, entonces no te sirve para nada.

La espiritualidad no está en las iglesias, ni en la meditación… o no solamente está en las iglesias y en la meditación o en esos momentos intensos y profundos en la vida en donde alguien se muere o alguien está enfermo o alguien nace. La espiritualidad está en todos los días.

Y otra vez, no quiero llorar (voz entrecortada) llega el momento en que te enamoras de todo lo que ves, te enamoras de cada ser humano que cruza tu camino, porque efectivamente hay un Dios ahí. Si no nos sirve para eso, no nos sirve para nada. Igual te vas a enojar y te vas a confundir y le vas a decir cualquier cantidad de altisonantes cosas al fulano que se te atravesó en el coche y eso no te va a hacer menos espiritual. Te va a hacer tan humano como eres y tan espiritual como puedes ser.

Ya estuvo bueno de este arquetipo de que el espiritual es el estado de “om” en donde no te altera nada. ¡Altérate! Pues si no te alteras y no te mueven las cosas, ¿cómo te mueves? Una vez me dijo el Profesor St. Germain... el Profesor…  este es un título que a él le encanta… es su título, él es “El Profesor”...

El Profesor un día me dijo: “Ustedes insisten en encontrar el equilibrio en un estado contemplativo de no moverse". Voy a encontrar el punto medio y me voy a quedar ahí como con la cuerda floja, manteniendo el equilibrio como en el circo. "Pero yo...", me dijo el Profesor, "yo cuando los vea ahí, voy a ir y les voy a dar una patada en el trasero para que pierdan el equilibrio y regresen a la experiencia de la vida.”

Porque el equilibrio no puede estar en la nada, tiene que estar en movimiento y en experiencia. Tu alma quiere experimentar la vida y en la vida las cosas te tienen que mover hasta la médula, te tienen que hacer reír y te tienen que hacer llorar y te tienen que emocionar y te tienen que enojar.

El problema no es que sea todo eso, sino que tú calificas como mala tu experiencia, como inadecuada o como incorrecta. Cuando tú te permites ser todo lo que eres, el enojo no te dura y la emoción se vuelve verdaderamente un estado del ser, eres un emocionado de todo.

Claro que pasas por todas esas cosas humanas. Es un reto ser un maestro encarnado. Este concepto de bondad de “vamos a ser tan buenos”, no te sirve. Porque entonces no estás incluyendo todo lo que eres. Tienes que poder ser todo lo que eres para ser realmente un maestro.

Esto es cierto, nosotros no podemos tratar a la espiritualidad ni con solemnidad ni con seriedad porque el espíritu está en gozo. La tenemos al revés ¿no?, tenemos el concepto al revés. Si no te estás riendo y no estás disfrutando, aunque te enojes de repente y aunque te confundas y aunque lo que sea, entonces no estás siendo espiritual, estás fingiendo, estás actuando, pero no estás siendo. El espíritu está en gozo. Sólo cuando tú también estás en gozo estás realmente incluyendo a tu alma en lo que haces. Antes de eso, no.

Entonces, sin importar qué estés viviendo, la Maestría está ahí, en lo humano, no fuera de lo humano, en lo humano. Sólo un humano puede convertirse en un Maestro Ascendido. Y por eso hay cola para encarnar en la Tierra y por eso hay otras Tierras que están siendo creadas ahora mismo, con este mismo paradigma, porque un ángel del otro lado tiene que vivir la experiencia encarnada de la Tierra para ser todo lo que es, si no, no lo logra, no tiene esa oportunidad.

Un día el Arcángel Sananda, me estaba hablando de la experiencia de los Ángeles Caídos y estábamos bajando esta información y mientras estábamos platicando dijo: “Yo no sabía qué me dolía, yo no reconocía ésta herida de la separación de Dios hasta que la vi en los hombres, hasta que vi cómo se resquebrajó la conciencia del hombre cuando descubrió (éstos ángeles caídos que no eran más que ellos mismos, pero en una expresión angélica) y de repente se sintieron pequeñitos y sintieron: hay algo más grande que yo y yo tengo que doblegar mi voluntad a eso. Y yo no sabía lo que a mí me dolía hasta que lo vi en los hombres y entonces supe: el camino del Maestro es en la humanidad”. (Voz entrecortada.)

Así que jamás se vuelvan a avergonzar de ser humanos, es maravilloso ser un humano. Y ser un humano es ser un Maestro. Así que este es el gran momento de la reivindicación de lo humano. No somos imperfectos, ni somos pequeños, somos “La Obra Maestra de la Creación”.

Pilar Acevedo

Enero 16, 2015