Tú Eres Dios También

Mensaje de Kuthumi para La Nueva Tierra.

Oro
El rompimiento del ser divino y el ser humano ha hecho una franja tan profunda que la hemos llenado de todos los sistemas de creencias que hoy existen y persisten. No es un error, pero es momento de tomarla, para quien así lo elija, porque tú eres Dios también.
Pilar Acevedo
Kuthumi
15 abril 2015

¡Namaste!

¡Namaste!

¡Namaste querida familia!  No haremos esto muy largo, familia.

Así que…. ¡namaste, familia!

 

Es un honor estar con ustedes hoy y haber sido invitado para este tema que…. ¡¡nos encanta!!… nos encanta platicar de ésto. 

Pero respiren conmigo. Tomemos estas energías un tanto volátiles que traen de la comida (chasquidos) y permítanse asentarlas. Permitan a su espíritu calmarse. Tomen este espacio y conviértanlo en un lugar seguro. 

Permitan hoy, por favor. Pidan a su mente que se “calle” por un momento, que tome un paso atrás, que sea una espectadora de lo que va a ocurrir y de lo que vamos a hacer aquí hoy. 

La mente puede ser un laberinto enloquecedor, con todo lo maravillosa que es…. y yo sé. Yo tuve que perder la mente para recuperar todo lo demás. La mente puede ser más confusa que clarificadora, así que por hoy, sus mentes al pie, a sus pies, calmadas, quietas, en silencio; permitiendo que todo lo demás de lo que vamos a hablar aquí hoy toque las puertas de su corazón. Si así me lo permiten, más allá de la razón.

Respiren conmigo y sientan su historia, mi amada familia. ¡Cuánto tiempo hemos sido viajeros en el mismo barco! Caminando, aprendiendo, reconociendo y conociendo. Y en todo ese tiempo hemos sentido el dolor de la separación. Siéntanlo ahora mismo, siéntanlo en su corazón, en su energía y en su cuerpo… 

La separación que ha dejado una herida y una huella en cada una de sus historias, en todos sus tiempos. Siéntanlo, sin miedo, estamos en un lugar seguro el día de hoy.

Familia, la herida no puede seguir siendo. No, si ustedes eligen dejarla ir. La herida es la separación del ser humano y de Dios. 

Durante tanto, tanto, tanto tiempo se ha pensado, se ha creído, culturas van, culturas vienen y la separación de Dios siempre está vigente… y ésa es… podríamos hablar de más separaciones, pero ésta es la dualidad: Dios está allá y el ser humano está aquí.

Y ese rompimiento entre su ser divino y su ser humano ha hecho una franja tan profunda que la han llenado de todos los sistemas de creencias que hoy existen y persisten. Es parte de caminar y es perfecto.

Pero en este aquí y en este ahora, les diré que el principio de todo, llámese el tema como se llame, hablen de abundancia, hablen de las energías sagradas de femenino y masculino. Háblese de cosas como el cuerpo de conciencia y la integración, todo parte del conocimiento de la consciencia de que su ser terrenal ha vivido estando separado de su ser divino. 

Esta creencia de separación. Este no reconocimiento del ser divino nos ha presentado con la maravillosa oportunidad de escalar por los caminos, los montes y los valles de esta Tierra. Pero hoy, frente a esta nueva aventura, quiero invitarlos a Ser, a honrar este día de integración de responsabilidad y de hacer suyo al Dios que ustedes son.

Ustedes también son Dios.

 

Dejen de pedirle a Dios, dejen de solicitar a los ángeles. Sean el Dios que son… así que, querida familia, si ustedes me lo permiten, les voy a pedir que vayan conmigo a un pequeño viaje que parte de los confines de su propio cuerpo y el centro será, ¿por qué no?, una vez más, su corazón. 

Así que caminemos… frente a ustedes quiero que observen la puerta de su corazón. Y está cerrada. Sean valientes hoy, en este espacio seguro y abran, una vez más, la puerta de su corazón. 

Y observarán que parece una caverna, enorme y oscura. Pero, caminen conmigo, hacia el interior de ese corazón. Mientras más adentro llegan, mientras más profundo… van a empezar a notar que hay luces que se encienden a su paso. Este lugar es un lugar especial en su corazón, sólo en su corazón, y es un lugar que ha estado encerrado por milenos y milenios y hoy estamos abriéndolo como quien abre la puerta de hierro de este lugar escondido entre los polvos del tiempo… pero, ¿saben qué? Dios ha entrado y a su paso las luces se encienden. 

Permitan a Dios entrar en esa cueva oscura, abran la puerta y conforme caminen y las luces se enciendan verán cosas asombrosas a su alrededor… en este pequeño hogar de la divinidad hay muchos colores y muchas luces. ¿De dónde surgen estas luces?  De todos lados y de ninguno. 

Hay riquezas, ¿cuál es la naturaleza de esas riquezas? Sólo ustedes lo saben; las están viendo ahora mismo. Caminen y exploren completa esta cueva dentro de su corazón.  

Dejen que las luces se enciendan para ustedes y permítanse ver que este lugar que les parecía extraño, no lo es más. Ya no se siente frío, es muy liviano, es profundamente liviano. Sientan el cosquilleo de reconocer su antiguo hogar. Regresar a casa después de un largo, largo, largo viaje. 

Y al fondo del lugar conforme las luces se enciendan y el espacio se vuelve tibio, agradable y acogedor; verán que hay un trono, este sí es, sin duda, un trono de oro, enorme, grande. Y está esperando. 

¿Cuántos de ustedes se atreven a sentarse en ese trono hoy? 

¿Cuántos de ustedes se atreven a decirse que sí a ustedes mismos hoy? 

Siéntense en el trono de su corazón y tomen para sí lo que siempre ha sido suyo: yo soy Dios también. Yo soy. Yo soy Dios también. 

Permítanse estas palabras…. digan estas palabras, ¿quién se atreve a tomar estas palabras y hacerlas suyas? Han hecho suyas  sus manifestaciones hoy. Han hecho suyo su mundo hoy. Aquí y ahora hagan suya su responsabilidad hoy, su divinidad. 

Tomen su divinidad y háganla suya. Nadie más puede hacer eso por ustedes… ni los Maestros, ni Marit, ni Vili, ni Pilar o Germán. 

Nadie puede hacer esto por ustedes, ¿quién es el valiente que dice sí? Yo soy Dios también, aquí y ahora. 

¿Qué se siente, en dónde vibra? ¿En dónde es una mentira? Siéntanlo. ¿Dónde  es verdadero? ¿Suena  falso? ¿Suena lleno de miedo?… se vale tener miedo. Hagan suya su divinidad…. hoy también. 

No más estén separados de Dios. No más busques un poder mas allá de ti para hacer todo lo que eres hoy. ¿Por qué hablar de cambios, de transmutación, de alquimia, del movimiento de energía  o de sanación? ¿Dónde están estas palabras sino en el yo soy Dios también? Porque yo soy Dios también. 

Y nadie les va a dar un diploma por eso. No pueden ir a la escuela y graduarse de dioses. No pueden cursar una carrera universitaria y después ser reconocidos y aplaudidos como  dioses. Ser Dios es asumir que son Dios. Es tomarlo para ustedes mismos aquí y ahora en este preciso momento. 

O pueden dejarlo para más tarde y no importa, pero seamos honestos. Kuthumi está aquí para ustedes hoy. Hagan esto para ustedes. Regálense el regalo de recordar quiénes son en realidad. Ese es el regalo de este día para ustedes. Hoy han hecho suyo todo lo que hay a su alrededor, todo lo que han creado, todo lo que experimentan, todo lo que tienen y no tienen, todo lo que son y lo que no son, todo lo que hacen y lo que no hacen. Este es el momento de la verdad, ¿pueden hacer a Dios suyo también?

¿Pueden decir con totalidad honestidad: yo soy Dios también? Permitan, permitan que el eco de mis palabras entre…. No tienen que tomar la decisión. Pero me encanta la idea de sembrar esa duda… mmm… tal vez yo soy Dios también. 

Si esa sola noción anclara a través de sus cuerpos físicos hasta el fondo de su ser y dentro de la tierra, hoy serían ustedes… y nada se interpondría en su camino y no hay nada que comprender ni que procesar… Todo es, si tú eres todo… Todo es, si tú eres todo.

Respiren conmigo querida familia, respiren. Permítanse el gozo de lo que sienten hoy, ser con ustedes por el resto del día y de la tarde y de la noche y de sus vidas. Sean hoy como el Cristo que caminó entre ustedes, como el maestro del amor. ¿Qué hizo este hombre para ser llamado Dios? Él no se dijo “yo soy Dios para los demás”… se dijo “yo soy Dios” a sí mismo… y lo demás vino por añadidura, lo demás es historia con mayor o menor cantidad de verdad en ella. 

Hoy son Dios. Hoy se asumen como Dios. Y éste es el gran principio de la nueva aventura de la nueva vida de la nueva Tierra.

 

Permítannos hoy lavar sus pies, honrar lo que han hecho en este momento, lo que han hecho a lo largo del día. Ungir sus cabezas y lavar sus pies en honor, en reconocimiento y en amor porque nuevos dioses despiertos caminan hoy la Tierra. 

Si tan solo supieran cuánta belleza hay en ese hecho, cuánto honor y cuánto amor… permítannos honrarles y acepten que son dignos de ese honor. Y en honor y en nuestro amor a nuestro gran amigo Tobías, hemos hecho esto hoy porque él fue quien trajo estas palabras de vuelta a su consciencia: tú eres Dios también. 

En nombre de Gaia, de Marit, de los Maestros, de Tobías y el mío, gracias, querida familia, por hacer esto posible, muchas gracias por hacer esto para ustedes, por sembrar el camino que otros recorrerán después de ustedes, por crear la nueva energía, por crear los nuevos potenciales. Porque a partir de este momento vivirán en gozo y alegría. Sólo para ustedes, sólo porque pueden.

 

Así es querida familia.

Gracias.

Namaste